Cuando el consumo está por los suelos y las cuentas de los negocios no cuadran, cualquier iniciativa es buena para intentar atraer nuevos clientes. Si los ciudadanos aguzan el ingenio para ahorrar, los empresarios hacen lo propio para atraer potenciales compradores.
Los comercios malagueños se apuntan ahora a las nuevas tecnologías y tratan de enganchar al público entrando en sus teléfonos con anuncios directos al móvil. La publicidad llega al cliente a través del bluetooth cuando se pasea por la calle.