Internet ha revolucionado el mundo de las relaciones sociales, económicas y culturales aunque el porcentaje de público que en España acude a espectáculos de música, teatro o danza prácticamente no ha variado en los últimos veinte años.
Así lo pusieron de relieve los expertos que participaron este lunes en la inauguración del Seminario Internacional ´Los públicos de la cultura en la era Internet´, que se celebra en la sede valenciana de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) organizado por la Fundación Autor y que cuentan con el patrocinio del Ministerio de Cultura y la colaboración de la Associació de Gestors i Gestores Culturals del País Valencià y la Federació Valenciana de Municipis i Províncies (FVMP).
El coordinador del área de Formación y Estudios de la Fundación Autor, Rubén Gutiérrez, llamó la atención sobre el estancamiento de las cifras de público y recalcó la voluntad de esta entidad “de contribuir a incrementarlas”.
En este contexto, el subsecretario de la Conselleria de Cultura, Educación y Deporte, Carlos Alberto Precioso, subrayó el impacto e importancia de internet como herramienta de “democratización y descentralización cultural”. La potencialidad de internet en el desarrollo y fidelización del público cultural estuvo también presente en las intervenciones de Toni Picazo (responsable de Comunicación y Actividades Culturales de la Fundación Autor/SGAE en la Comunidad Valenciana), José Luis Pinotti (director del Servicio de Asistencia y Recursos Culturales de la Diputación de Valencia) y Eugenio de Manuel (jefe del área de Cultura de la FVMP).
También Roger Tomlinson, autor del manual ´Full house´ y especialista en el análisis de públicos, advirtió en la primera ponencia de esta jornada de que lo fundamental es “entender que las cosas han cambiado. El público vive sus vidas y sus experiencias culturales de un modo muy diferente a como se venía haciendo hasta hace muy poco tiempo”.
“Actualmente, por ejemplo, los folletos impresos tradicionales disuaden a muchas personas de asistir a los eventos. En cambio, invertir en nuevas tecnologías se ha demostrado mucho más eficaz para llegar a construir una mejor relación con los públicos. Vivimos en la época del marketing y de los gurús, y eso nos obliga a repensar y rediseñar la relación de las organizaciones culturales con su público. Algo que el marketing tradicional no tiene en cuenta”, argumentó.
Por su parte, Eugene Carr, responsable de varios manuales sobre comunicación cultural e internet, fue aún más lejos al explicar que, según apuntan las encuestas, cada año “disminuye el número de gente que escucha radio, ve televisión y lee prensa. Por el contrario, cada vez se consume más internet”. Concluyó que “los hábitos están cambiando radicalmente y las personas prefieren hacer uso de las nuevas tecnologías para estar informados o para comprar entradas para espectáculos, porque es más cómodo. Aun así, seguimos empeñados en permanecer anclados en el marketing tradicional, cuando es obvio que debemos adaptar el marketing a las nuevas tendencias del consumo cultural”.
En esta misma línea, Albert López, de la Associació de Gestors i Gestores Culturals del País Valencià, insistió en que Internet se ha convertido en un firme “aliado en el mundo de la gestión cultural, porque permite romper las barreras espaciales y temporales. Ya nada es lo que era y, por ejemplo, a través de la pantalla del ordenador, cualquiera puede visitar un museo sin salir de su casa”. El reto, por lo tanto, consiste en conocer la herramienta para lograr sacarle el máximo partido.
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