El marketing, lejos de esconder las dificultades financieras que atravesa la sociedad española, se ha aliado con la recesión y ha hecho del defecto virtud. Hay crisis, cierto, pero hay que disfrutar de la vida y, sobre todo, no dejar de gastar, vienen a decir los anuncios.
El marketing rentabiliza la crisis y modifica las estrategias de las campañas. Se vuelve a recuperar el factor precio y satisfacción de necesidades.